jueves, 11 de agosto de 2011

Cuento Delta

δ:

Persona:
¿Cómo podría viajar a otra ciudad instantáneamente?

Estaba claro, sólo colocando personas elásticas, tan largas como la distancia entre las ciudades. Y si la distancia era demasiado larga, bastaba con unir a dos o más personas.
Así, un entramado de personas, tiesas, y estiradas como troncos, unieron las ciudades más importantes. Entonces era muy sencillo pasar de una ciudad a otra sin perder tiempo, caminando sobre estos puentes humanos.
Las personas elásticas formaban un mapa mundi invadido de arañazos, y cada rasguño suponía un derroche de utilidad para el gentío, sediento de movimiento para saciar su hambre de experiencias banales (por individuales). No había razón plausible para la mayoría de viajes, pero era fácil y todos lo hacían. Tan sólo los camiones transportadores de personas elásticas tenían un provecho colectivo.

Llegó el momento en que las personas elásticas se agrietaron y se derrumbaron.
Ahora nadie viaja y de nuevo es momento de hacer estiramientos hasta unir ciudades, entre pies y manos, con las personas elásticas todavía existentes.

Persona elástica:
Estoy muy cansado. Pero los demás me admiran. ...
... ¿No?

Fin.
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